El tratamiento de una fractura vertebral depende del tipo, la gravedad y la causa de la fractura, así como del estado general del paciente. Los tratamientos pueden ser conservadores o quirúrgicos.
Manejo inicial:
- Uso de corsés: Estos dispositivos estabilizan la columna y limitan el movimiento, permitiendo que las vértebras sanen.
- Medicamentos para el dolor: Analgésicos y antiinflamatorios no esteroideos (AINEs) se prescriben para controlar el dolor.
Tratamientos quirúrgicos:
- Fusión vertebral y estabilización: Si hay inestabilidad significativa o daño en varias vértebras, puede ser necesario fusionar las vértebras afectadas mediante el uso de tornillos y placas.
- Descompresión quirúrgica: En casos donde la fractura está comprimiendo la médula espinal o los nervios, es posible que se necesite una cirugía para liberar la presión y prevenir daño neurológico.
- Aumentación ósea: Son procedimientos mínimamente invasivos donde se inyecta cemento óseo en la vértebra fracturada para estabilizarla y reducir el dolor. En la cifoplastia, se utiliza un balón inflable para restaurar la altura de la vértebra antes de la inyección del cemento.