Hernia discal lumbar

¿Qué es una hernia lumbar?

Una hernia discal lumbar es una afección en la que uno de los discos intervertebrales de la columna lumbar (parte baja de la espalda) se desplaza o se rompe, lo que provoca que el núcleo pulposo (parte interna gelatinosa del disco) se desplace a través de una fisura en el anillo fibroso (capa externa dura del disco). Este desplazamiento puede presionar los nervios cercanos o la médula espinal, generando dolor, entumecimiento y debilidad en la zona lumbar, las piernas y, en algunos casos, en los pies.

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Las causas más comunes son:
  1. Degeneración del disco: Con el envejecimiento, los discos pierden elasticidad y deshidratación, lo que los hace más susceptibles a romperse o herniarse.
  2. Levantamiento de objetos pesados: Utilizar una mala técnica al levantar objetos pesados ejerce una presión adicional en la columna lumbar.
  3. Lesiones o traumatismos: Caídas, golpes o movimientos bruscos que fuerzan la columna pueden causar una hernia discal.
  4. Sobrepeso y obesidad: El exceso de peso corporal ejerce presión adicional sobre los discos de la columna, particularmente en la región lumbar.
  5. Movimientos repetitivos: Ciertas actividades laborales o deportivas que implican movimientos repetitivos de flexión y extensión pueden contribuir al desgaste y a la aparición de una hernia.
  6. Factores genéticos: Algunas personas son más propensas a tener discos débiles o deteriorados debido a predisposición genética.
Los síntomas de una hernia discal lumbar pueden variar dependiendo de la localización y la gravedad de la hernia. Los más comunes son:
  • Dolor lumbar: Un dolor agudo o constante en la parte baja de la espalda que puede aumentar con el movimiento.
  • Ciática: Dolor irradiado que baja desde la espalda baja a través de los glúteos hasta una o ambas piernas, siguiendo el trayecto del nervio ciático.
  • Entumecimiento y hormigueo: Sensación de hormigueo o pérdida de sensibilidad en las piernas, pies o dedos de los pies.
  • Debilidad muscular: Debilidad en las piernas o pies, lo que puede dificultar actividades como caminar o levantar objetos.
  • Reflejos disminuidos: Afectación de los reflejos, particularmente en las extremidades inferiores.
Los síntomas pueden empeorar al estar de pie, caminar o inclinarse, y mejorar al estar acostado o descansar.
Para diagnosticar una hernia discal lumbar, los especialistas suelen emplear varias pruebas:
  1. Examen físico: El médico evalúa los síntomas, examina la columna y realiza pruebas para detectar debilidad muscular, entumecimiento y reflejos alterados.
  2. Radiografía: Aunque no puede visualizar directamente una hernia discal, la radiografía ayuda a descartar otras causas del dolor, como fracturas o malformaciones óseas.
  3. Resonancia magnética (RM): Es el método más eficaz para diagnosticar una hernia discal, ya que muestra imágenes detalladas de los discos intervertebrales y los nervios afectados.
  4. Tomografía computarizada (TC): También proporciona imágenes detalladas de la columna vertebral y se usa para identificar el daño en el disco.
  5. Electromiografía (EMG): Esta prueba mide la actividad eléctrica de los músculos para detectar si hay compresión de los nervios.
  6. Discografía
El tratamiento depende de la gravedad de los síntomas y de la respuesta a las terapias conservadoras. Los enfoques de tratamiento pueden ser:

Tratamientos conservadores:

  1. Reposo: Evitar actividades que empeoren el dolor y permitir que los tejidos se desinflamen.
  2. Medicamentos: Analgésicos, antiinflamatorios no esteroideos (AINEs), relajantes musculares o corticosteroides para reducir la inflamación y el dolor.
  3. Fisioterapia: Ejercicios específicos para fortalecer los músculos de la espalda y mejorar la flexibilidad.
  4. Inyecciones epidurales de esteroides: Se inyectan corticosteroides cerca de la zona de la hernia para reducir la inflamación y aliviar el dolor.

Tratamientos quirúrgicos (cuando los tratamientos conservadores no alivian los síntomas):

  1. Discectomía Convencial
  2. Microdiscectomía: Es la cirugía más común para tratar hernias discales. Se extrae la parte herniada del disco para liberar la presión sobre los nervios.
  3. Microdiscectomía tubular: Procedimiento minimamente invasivo asistido por dilatadores tubulares, microscopio neuroquirúrgico para poder extraer el material herniario.
  4. Discectomía endoscópica: Procedimiento mínimamente invasivo asistido por endoscopio espinal para poder retirar el material herniario.
  5. Laminectomía: Se remueve una pequeña parte del hueso vertebral para descomprimir el nervio afectado.
  6. Reemplazo del disco: En ciertos casos, se reemplaza el disco herniado por un disco artificial.
Cuando se tiene una hernia discal lumbar, es crucial evitar actividades que puedan agravar la afección:
  • No levantar objetos pesados: Esto aumenta la presión en la columna lumbar y puede empeorar la hernia.
  • Evitar movimientos bruscos: Girar o doblarse bruscamente puede aumentar el dolor y el daño.
  • No estar de pie o sentado durante largos períodos: Mantener una postura prolongada sin cambiar puede generar más presión sobre el disco afectado.
  • No realizar ejercicios de alto impacto: Correr, saltar o deportes de contacto deben evitarse hasta la recuperación completa.
  • Evitar malas posturas: Mantener una postura incorrecta durante actividades cotidianas puede empeorar la condición.

Causas de las Fracturas Vertebrales

Las fracturas vertebrales ocurren cuando uno o más huesos de la columna vertebral (vértebras) se rompen o colapsan debido a un trauma o una afección subyacente. Las causas más comunes incluyen:
  1. Trauma o lesiones:
    • Accidentes automovilísticos.
    • Caídas desde alturas significativas.
    • Lesiones deportivas de alto impacto.
    • Golpes directos en la espalda.
  1. Osteoporosis:
    • La causa más común de fracturas vertebrales en personas mayores, especialmente en mujeres posmenopáusicas. La disminución de la densidad ósea hace que las vértebras se vuelvan más frágiles y propensas a fracturarse, incluso con traumas menores o simplemente al levantar objetos ligeros o toser.
  1. Cáncer o tumores vertebrales:
    • Ciertos tipos de cáncer (como el cáncer de mama, pulmón o próstata) pueden diseminarse a las vértebras, debilitándolas y haciéndolas más propensas a fracturarse.
  1. Uso prolongado de corticosteroides:
    • Estos medicamentos pueden debilitar los huesos con el tiempo, aumentando el riesgo de fracturas vertebrales.