Infecciones vertebrales

¿Qué son las infecciones vertebrales?

Las infecciones vertebrales son infecciones que afectan las estructuras de la columna vertebral, como las vértebras, los discos intervertebrales o los tejidos circundantes. Estas infecciones pueden ser graves y requieren tratamiento médico urgente. Dependiendo de la ubicación y extensión, pueden comprometer la estabilidad de la columna, causar dolor intenso y, en algunos casos, dañar la médula espinal o los nervios.

Conoce todo sobre la Infecciones vertebrales

  1. Espondilodiscitis: Es una infección que afecta tanto las vértebras como los discos intervertebrales. Suele ocurrir por la diseminación de bacterias, como Staphylococcus aureus, a través del torrente sanguíneo.
  2. Osteomielitis vertebral: Es la infección de las vértebras, que puede estar causada por bacterias u hongos. Es común en personas con un sistema inmunológico debilitado.
  3. Absceso epidural espinal: Es la acumulación de pus en el espacio epidural, el área que rodea la médula espinal. Esta condición puede causar compresión de la médula espinal y es potencialmente mortal si no se trata.
Las infecciones vertebrales pueden tener diversas causas, entre las más comunes están:
  1. Infecciones bacterianas: La causa más frecuente es la propagación de bacterias desde otra parte del cuerpo a través del torrente sanguíneo, en lo que se denomina bacteriemia. Las infecciones bacterianas más comunes incluyen:
    • Staphylococcus aureus.
    • Escherichia coli.
  1. Infecciones después de cirugías: Las infecciones postquirúrgicas pueden ocurrir tras intervenciones en la columna si no se toman medidas adecuadas de asepsia.
  2. Uso de drogas intravenosas: Las personas que usan drogas intravenosas tienen un mayor riesgo de infecciones debido a la contaminación de las agujas.
  3. Infecciones secundarias: Las infecciones vertebrales pueden ser secundarias a infecciones en otras partes del cuerpo, como infecciones urinarias, respiratorias o de la piel.
  4. Tuberculosis vertebral (Mal de Pott): Es una forma de tuberculosis extrapulmonar que afecta las vértebras y causa destrucción ósea.
Los síntomas pueden variar dependiendo de la severidad de la infección y las áreas afectadas, pero los más comunes incluyen:
  1. Dolor de espalda severo: El dolor es persistente y no mejora con el reposo. Puede empeorar con el movimiento y se localiza en la zona de la infección.
  2. Fiebre y escalofríos: Estos síntomas son indicativos de una infección activa en el cuerpo.
  3. Debilidad o entumecimiento: Si la infección comprime los nervios o la médula espinal, puede causar debilidad o pérdida de sensibilidad en las extremidades.
  4. Pérdida de peso inexplicable: Es un síntoma frecuente en infecciones crónicas como la tuberculosis vertebral.
  5. Dificultad para caminar: En casos graves, la infección puede afectar la movilidad.
  6. Rigidez en la columna: Puede haber rigidez y disminución del rango de movimiento debido a la inflamación.
El diagnóstico de infecciones vertebrales se realiza a través de:
  1. Examen físico: El médico evaluará los síntomas y buscará signos de infección, como fiebre y dolor localizado.
  2. Análisis de sangre: Los análisis como la velocidad de sedimentación globular (VSG) y la proteína C reactiva (PCR) pueden indicar inflamación e infección. Los cultivos sanguíneos pueden identificar el organismo causante.
  3. Resonancia magnética (RM): Es la prueba de imagen más efectiva para detectar infecciones vertebrales, ya que muestra la inflamación de los discos y las vértebras.
  4. Tomografía computarizada (TC): Puede usarse para observar la extensión del daño óseo en las vértebras.
  5. Biopsia vertebral: En algunos casos, se puede realizar una biopsia de la vértebra afectada para identificar el microorganismo responsable de la infección.
  6. Gammagrafía
El tratamiento depende de la causa y la gravedad de la infección, pero suele incluir:
  1. Antibióticos: Son el tratamiento de primera línea para infecciones bacterianas. Dependiendo del tipo de bacteria, el tratamiento con antibióticos puede durar varias semanas o meses.
  2. Cirugía: En casos graves, como cuando hay compresión de la médula espinal o abscesos, puede ser necesario realizar una cirugía para drenar el pus, estabilizar la columna o descomprimir los nervios.
  3. Reposo: El reposo prolongado puede ser necesario para reducir el estrés en la columna afectada.
  4. Analgésicos y antiinflamatorios: Para el manejo del dolor y la inflamación.
  5. Inmovilización de la columna: En algunos casos, se puede usar un corsé o un dispositivo ortopédico para estabilizar la columna mientras la infección se trata.
Si no se trata adecuadamente, una infección vertebral puede llevar a complicaciones graves, como:
  1. Destrucción ósea: La infección puede erosionar las vértebras, lo que puede provocar fracturas o colapso vertebral.
  2. Compresión de la médula espinal: Esto puede causar daño neurológico permanente, incluidas la parálisis y la pérdida de control de esfínteres.
  3. Abscesos espinales: La formación de abscesos puede empeorar la infección y aumentar la presión en la médula espinal.
  4. Septicemia: La infección puede diseminarse al torrente sanguíneo, causando una septicemia, que puede ser mortal.
  5. Muerte: En casos extremos, las infecciones vertebrales no tratadas pueden ser fatales debido a la diseminación de la infección a otras partes del cuerpo.